
Era temprano cuando la gente comenzaba a llegar a la parroquia de la Encarnación buscándote. Es imposible no buscarte durante el año, más un 16 de julio donde la vida se para para recomenzar de nuevo. Miles de personas volvieron a seguirte, a decirte guapa, a perderse en tu mirada eterna. Un Rosario de la Aurora donde acompañaron autoridades civiles, sacerdotes que residen en Marbella y otros que vienen porque son de esta tierra y, necesitan poner sus sueños y anhelos en tus manos. Todo fue de cine, inolvidable ese paso por la calle sol.
Un famoso pregón de Sevilla, haciendo alusión a otra imagen Mariana dice: “¡Porque va por calle sol y por calle sol no cabe!”. Sí, la Virgen en Calle Sol tiene que estar feliz de ver a tantos hijos suyos que ponen sus deseos en manos de ese niño que lleva entre los brazos. ¿Cómo va a caber si su felicidad es inmensa? Pero más aún, la felicidad de su gente que la sigue hasta el mar. Allí, celebramos lo más importante que tenemos los Cristianos; la Misa, donde todos se reúnen en torno al Altar y la voz de los hermanos Ortigosa nos ayuda a rezar.
El sol, daba fuerte y la Virgen llega a su Puerto Deportivo después de bendecir las aguas. Las mujeres se ponen debajo. La llevan hasta la parroquia con ese mimo, cariño y templanza que solo ellas saben. Es su momento; corto, pero intenso. Cantando su Salve Marinera, soñando con que la Virgen derrame la Gracia que necesitan. Solo se ven sonrisas por esas calles de Marbella porque ¿Cómo no puede haber sonrisas cuando una Madre sale a verte? La Virgen, se acerca a su pueblo y el pueblo necesita estar con Ella.
Por eso, a las siete de la tarde sale la Agrupación Musical de Marbella tras la cruz de guía con la Salve Marinera. La Virgen vuelve a estar con su gente. Está radiante. Las flores amarillas adornan un trono que es único y que con tanto amor se ha ido completando para Ella, para que luzca como se merece. La Virgen salió en torno a las 19:20h, la primera marcha tras el Himno de España fue “Al cielo con Ella”. Menudo regalo porque desde entonces, la Madre de Dios tenía debajo hombres de trono dispuestos a dejarse la piel para hacer historia en las calles.
Un cortejo extraordinario, ordenado, cuidado, respetuoso y bien llevado. Una procesión inolvidable, la última de la Virgen antes de la Coronación. La última antes de que la Iglesia le de la máxima distinción Mariana. Lo más bonito es que, la última ha sido inolvidable. La Virgen por donde pasó dejó un sello imborrable. Los hombres de tronos llevaron a la Virgen al son que Ella quiere. Hubo momentos insólitos: Puente Málaga, paseo marítimo o Miguel Cano. La Virgen quiso hacer historia, la primera vez que en la ciudad una imagen va desde abajo de Miguel Cano hasta la entrada en Huerta Chica sin bajar el trono. ¡Qué cosa más grande! La Patrona dejando huella y abriendo paso para que otras, se aventuren en este mundo de los tronos donde el trabajo lento y bien hecho ha dado sus frutos.
Y cuando parece que todo se acaba. Nada se acaba. La Virgen llegó a su Iglesia y la Hermana Mayor y uno de sus Tenientes le quitaron la Corona, mientras cantaban la Salve. La Virgen ya espera, todos estamos esperando. La Virgen te está esperando para que te encuentres con Ella. Cómo dice la Sevillana que le cantaron en Huerta Chica con letra de Javier Raya: “Y Marbella te eligió, pronto serás coronada como la Reina de los Cielos”.
Madre, no dejes de querernos. Contigo al Cielo.